COSTA VINOS

Giannikos Wines: un viaje por los vinos griegos, la historia y las variedades autóctonas

En nuestro viaje por el Peloponeso, visitamos Giannikos Wines, una pequeña bodega familiar que combina variedades autóctonas griegas, tradición y experimentación. Entre viñedos, leyendas de la mitología y una degustación de vinos con mucha personalidad, descubrimos un proyecto que nos permitió conocer Grecia desde una perspectiva diferente: la de quienes trabajan su tierra y buscan compartir sus vinos con el mundo.

Rumbo al Peleponeso: el paisaje vitivinícola de Nemea

Salimos en coche desde Atenas rumbo al Peloponeso con Dominik, nuestro contacto principal en Giannikos Wines. A medida que nos alejábamos de la capital, el paisaje nos acercaba a una de las regiones vitivinícolas más interesantes de Grecia.

Antes de llegar a la bodega, hicimos una parada frente a un viñedo joven de Agiorgitiko. No pertenecía a Giannikos, pero representaba muy bien el carácter de la zona: hileras de vides con unas antiguas ruinas al fondo.

Algo que me gusta mucho de Grecia, es que la historia forma parte del paisaje cotidiano. Es posible encontrarse restos arqueológicos junto a carreteras, pueblos y terrenos agrícolas, algo que vuelve aún más interesante el recorrer sus regiones vinícolas.

Nos encontrábamos en Nemea, una de las zonas más reconocidas del Peloponeso y el hogar de la Agiorgitiko, una de las grandes variedades tintas autóctonas del país.

En ese momento, las uvas todavía estaban verdes. Dominik nos explicó que la Agiorgitiko desarrolla una intensa concentración de pigmentos conforme madura, hasta adquirir un color rojo profundo. Esa riqueza de color es parte de la personalidad de una variedad que ha encontrado en Nemea uno de sus territorios más representativos.

Agiorgitiko y el León de Nemea: una leyenda que llega hasta la botella

Nemea no solo es conocida por sus vinos. También ocupa un lugar especial en la mitología griega por la leyenda del León de Nemea, una criatura cuya piel era invulnerable a las armas convencionales. Según se cuenta, Hércules intentó derrotarlo con sus flechas, pero ninguna consiguió atravesar su piel. Finalmente, tuvo que enfrentarse al león cuerpo a cuerpo para vencerlo.

A su vez, existe una leyenda local que relaciona esta historia con el origen simbólico de la Agiorgitiko. Se dice que la sangre del león cayó sobre unas uvas blancas y las tiñó de rojo, dando lugar a la variedad. Aunque se trata de un relato mitológico y no de una explicación histórica del origen de la uva, me resulta una manera fascinante de entender cómo la cultura de Nemea se entrelaza con su tradición vitivinícola.

La leyenda cuenta que fue en esta cueva donde Hércules venció al León de Nemea.

Esta historia también ayuda a comprender la identidad de Lion, uno de los vinos de Giannikos Wines, cuya etiqueta incorpora la figura del león. En este caso, el vino no solo habla de una variedad y de un territorio, sino que también cuenta una historia que lleva siglos formando parte del imaginario de la región.

Giannikos Wines: una bodega familiar con vocación internacional

Bodega de Giannikos.

Giannikos Wines es una pequeña bodega familiar con alrededor de 15 hectáreas de viñedo y una producción aproximada de 50,000 botellas al año.

Durante nuestra visita conocimos las instalacione s, la casa familiar y uno de sus viñedos, donde crecen variedades como Malagouzia y Merlot. Aunque el proyecto trabaja también con uvas internacionales, decidimos dedicar buena parte de la degustación a las variedades autóctonas griegas, que nos permitían conocer mejor la identidad vinícola del país.

La bodega conserva una estructura familiar. El padre está detrás de la elaboración de los vinos y de buena parte de la identidad del proyecto, mientras que su hijo menor, de unos 23 años, comienza a desarrollar sus propias ideas y experimentos. Esa convivencia entre experiencia y nuevas propuestas fue una de las cosas que más nos gustó de la visita.

Tuvimos la oportunidad de probar algunos de los ensayos del hijo, elaborados a partir de mostos y vinos de su padre. Entre ellos había una Malagouzia espumosa que nos pareció bastante interesante.

A la par, vimos pequeñas botellas con anotaciones escritas a mano: muestras de sus experimentos, pruebas que todavía están en desarrollo y que permiten asomarse a lo que podría convertirse en futuras elaboraciones de la bodega.

Dominik, quien nos acompañó durante todo el recorrido, lleva varios años trabajando con la familia y fue nuestro guía para entender tanto los vinos como los proyectos que tienen entre manos.

¿Por qué Giannikos Wines exporta gran parte de su producción?

Uno de los aspectos que más nos llamó la atención fue la orientación internacional de Giannikos Wines. Durante la conversación, nos explicaron que gran parte de su producción se destina a la exportación, mientras que una proporción menor permanece en el mercado griego, principalmente a través de colaboradores en Atenas.

Según nos contaron, para una bodega pequeña que apuesta por vinos con personalidad y variedades autóctonas, los mercados internacionales ofrecen oportunidades para conectar con consumidores interesados en descubrir regiones y uvas menos conocidas.

Es ahí donde proyectos como Giannikos tienen mucho que aportar: nos recuerdan que Grecia es mucho más que sus paisajes, sus islas y su gastronomía. También cuenta con una cultura del vino que merece explorarse con curiosidad.

Degustación de vinos griegos: frescura, mineralidad y variedades autóctonas

Una de las mejores maneras de conocer una región vinícola es probar sus variedades en el lugar donde se cultivan. Durante nuestra visita, nos concentramos en vinos que expresan distintos aspectos de la tradición griega, desde blancos frescos y aromáticos hasta tintos vinculados a la historia de Nemea.

Roditis: un vino blanco fresco y mediterráneo

Comenzamos con un Roditis que destacó por su frescura, salinidad y perfil mineral. En nariz y boca encontramos notas de fruta blanca, manzana y durazno, acompañadas por una sensación ligeramente yodada que le daba personalidad. Es un vino directo y agradable, de esos que invitan a seguir bebiendo y que funcionan muy bien cuando buscamos algo fresco sin renunciar al carácter.

La Roditis es una variedad blanca tradicional de Grecia y una buena puerta de entrada para quienes quieren descubrir vinos griegos más allá de las referencias internacionales habituales.

Su perfil puede variar según la zona y el método de elaboración, pero en esta degustación nos encontramos con una expresión especialmente fresca, con una marcada identidad mediterránea.

Retsina: el vino griego con resina de pino

Después probamos la Retsina de Giannikos, elaborada a partir de Roditis.

Para quienes no la conocen, la Retsina es uno de los estilos de vino más asociados a la tradición griega. Su particularidad es la presencia de resina de pino, que aporta un carácter aromático distintivo.

Históricamente, la resina se utilizaba en los recipientes para sellarlos y ayudar a proteger el vino. Con el tiempo, esa práctica dio lugar a un estilo propio que hoy forma parte de la identidad vitivinícola del país. En la elaboración actual, la resina se incorpora de manera controlada.

Lo interesante de la versión que probamos fue su equilibrio. El carácter resinoso estaba presente, pero no dominaba el conjunto. La frescura, la mineralidad, la salinidad y la fruta seguían teniendo espacio, lo que hacía que el vino resultara más accesible de lo que algunas personas podrían imaginar.

Dominik nos recomendó acompañarlo con platos de sabores intensos y cierta cantidad de grasa, como cordero con ajo y romero, camembert al horno o quesos con carácter. Es una combinación que tiene mucho sentido: la intensidad aromática del vino puede acompañar preparaciones sabrosas sin quedar relegada por ellas.

La Retsina demuestra que acercarse a un estilo tradicional no significa quedarse anclado en el pasado. También hay espacio para encontrar equilibrio y expresiones que sorprendan a quienes todavía no han tenido la oportunidad de probarlo.

Malagouzia: flores blancas y aromas delicados

La Malagouzia nos llevó a un perfil completamente distinto. Esta variedad blanca griega es conocida por su intensidad aromática, y en la copa encontramos notas de jazmín, flores blancas y ligeros matices de miel, acompañados por una sensación mineral y una frescura que equilibraba el conjunto. Es un vino que invita a detenerse un poco más en los aromas. Su carácter floral resulta expresivo sin perder la sensación de frescura que buscamos en un blanco.

Durante la degustación, Dominik también nos compartió una observación interesante: algunos vinos de la bodega necesitan tiempo después del embotellado para mostrar mejor su expresión. En ciertos casos, pueden evolucionar favorablemente durante los seis meses posteriores.

Es un buen recordatorio de que el vino no siempre se encuentra en su mejor momento justo después de salir de la bodega. El tiempo también ayuda a su evolución.

Experimentación en Giannikos: nuevas técnicas y vinos por descubrir

Una de las cosas que más disfrutamos fue descubrir la curiosidad que existe dentro de la bodega. Por ejemplo, durante la visita probamos un vino experimental relacionado con Rumeur, un proyecto que incorpora una técnica particular de tostado mediante el uso de cerámica calentada a temperaturas muy elevadas. La idea es explorar aromas y sensaciones que suelen asociarse al tostado de la madera, pero utilizando un procedimiento diferente.

En la copa encontramos notas marcadas de vainilla, frutos secos y nuez, con una textura y un perfil más redondos y accesibles.

Al tratarse de una propuesta reciente, todavía queda por ver cómo evolucionará en futuras versiones. Precisamente por eso nos pareció interesante: permite conocer una faceta de Giannikos que va más allá de conservar la tradición y demuestra que también existe interés por experimentar con nuevas técnicas.

Esa inquietud se reflejaba en distintas partes de la bodega. Entre las botellas de prueba, los pequeños lotes y las muestras anotadas a mano, era evidente que seguían explorando posibilidades. También pudimos ver una nueva máquina de embotellado, que permite realizar distintas etapas del proceso, como el llenado, el cierre con corcho y la colocación de cápsulas.

Aunque se trata de una estructura pequeña, existe una voluntad clara de mejorar los procesos y desarrollar nuevos vinos sin perder el carácter familiar del proyecto.

Lion: Agiorgitiko y la identidad de Nemea en una botella

Después volvimos a Lion, el vino elaborado con Agiorgitiko que nos permitió conectar la degustación con la historia del territorio.

Tras haber conocido el paisaje de Nemea y escuchado la leyenda del león, la etiqueta adquiría un significado distinto. Ya no era solamente una imagen, era una referencia a la mitología local y a la variedad que representa a esta región.

La Agiorgitiko es una de las uvas tintas más reconocidas de Grecia. Su expresión depende de factores como el lugar de cultivo, el clima y las decisiones de elaboración, pero es precisamente esa relación entre variedad y territorio la que vuelve tan interesante descubrirla en su región de origen.

Lion reúne varios elementos que nos gusta encontrar en un vino: una variedad autóctona, una historia vinculada al lugar donde nace y una identidad propia que permite comunicar mucho más que sus características enológicas. Es también una invitación a mirar Grecia con otros ojos y a descubrir la diversidad de su patrimonio vitivinícola.

Una variedad tinta griega poco conocida

Durante la degustación también probamos otro vino elaborado con una variedad tinta griega muy poco plantada, de la que existen pocas parcelas y productores. Giannikos lleva apenas algunos años trabajando con ella y quiere seguir desarrollando su potencial.

Aunque estas variedades minoritarias suelen recibir menos atención que las uvas internacionales, tienen un enorme interés para quienes buscamos conocer la diversidad de una región vinícola. Cada una puede aportar una expresión distinta del territorio y abrir nuevas posibilidades para los productores.

Para nosotros, este tipo de proyectos también representa una oportunidad de descubrir referencias que todavía son poco conocidas fuera de Grecia y que podrían enriquecer la selección de Costa Vinos.

Corinto: historia antigua entre viñedos y carreteras

El recorrido por la región también nos permitió acercarnos a la historia de Corinto, una ciudad con una trayectoria que atraviesa distintas etapas de la Antigüedad y llega hasta nuestros días.

La antigua Corinto fue una de las ciudades importantes de la Grecia clásica, hasta que fue destruida por los romanos en 146 a. C. Más tarde, Julio César impulsó su refundación como colonia romana en 44 a. C.

A lo largo de los siglos, la ciudad también sufrió terremotos y reconstrucciones, hasta dar paso a la Corinto moderna. Durante el trayecto pasamos por esta zona y pudimos ver restos arqueológicos que recuerdan la profundidad histórica del territorio.

Para quienes visitamos Grecia desde el mundo del vino, resulta fascinante descubrir que los paisajes agrícolas no están separados de su pasado. La historia aparece en las carreteras, en los pueblos y, en ocasiones, a pocos metros de los viñedos.

Esa relación entre territorio, cultura y agricultura ayuda a entender por qué conocer una bodega puede convertirse en una experiencia mucho más amplia que una simple degustación.

Una comida griega para cerrar la visita

Lo que inicialmente iba a ser una visita de unas horas terminó convirtiéndose prácticamente en un día entero con la familia Giannikos. Después de recorrer la bodega, visitar los viñedos y probar diferentes vinos, nos invitaron a comer en un restaurante griego. Compartimos una mesa llena de pequeñas especialidades, una forma de comer que invita a probar un poco de todo y a disfrutar de la conversación sin demasiadas prisas.

Nos quedamos juntos hasta alrededor de las 20:30. Fue uno de esos encuentros en los que el programa inicial deja de importar. Entre una copa y otra, las conversaciones se alargan, aparecen nuevas preguntas y uno termina descubriendo mucho más de lo que esperaba.

Nos llevamos una impresión muy bonita de la familia: son personas cercanas, generosas y genuinamente interesadas en compartir lo que hacen. Para nosotros, pasar tantas horas con ellos fue un placer.

Giannikos Wines: una forma de descubrir los vinos de Grecia

Nuestra visita a Giannikos Wines nos permitió acercarnos a distintas facetas de la vitivinicultura griega: la tradición de variedades como Agiorgitiko, Roditis y Malagouzia; estilos históricos como la Retsina; y una nueva generación de productores que experimenta con técnicas y elaboraciones diferentes.

Giannikos es una bodega pequeña, con una identidad familiar muy presente y una mirada abierta hacia el mercado internacional. Su interés por las variedades autóctonas y la experimentación convive con una forma de recibir a los visitantes que hace que la experiencia se sienta cercana y auténtica.

Volvimos de Nemea con nuevos vinos por descubrir, historias que contar y una mayor curiosidad por las variedades griegas menos conocidas.

Aprendimos y refrendamos que conocer una región vinícola no consiste únicamente en aprender a reconocer aromas o identificar una uva. También significa entender el lugar donde crece, escuchar las historias que lo acompañan y conocer a las personas que hacen posible que ese vino llegue hasta nuestra copa.

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Léna O'Neill

Francesa de origen y mexicana de corazón, Lena es cofundadora de Costa Vinos, una comercializadora boutique especializada en vinos respetuosos con el medio ambiente.

Apasionada por el vino, la gastronomía y las historias detrás de cada botella, se dedica a descubrir productores auténticos y a acercar sus proyectos al mercado mexicano. Para ella, el vino es mucho más que una bebida: es cultura, encuentros y, sobre todo, una buena excusa para compartir.

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